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Se trata de la causa más frecuente de “ojo rojo” y consiste en la inflamación de la conjuntiva (palpebral, nictitante y/o bulbar). Se pueden clasificar en:

  • Conjuntivitis primaria: Infecciosa (moquillo, leishmania…), alérgicas, por tóxicos o sustancias irritantes.
  • Conjuntivitis secundarias a una enfermedad ocular preexistente: queratoconjuntivitis seca (QCS), entropión, ectropión, distiquiasis, uveítis anterior, glaucoma, úlceras corneales traumáticas...(Las conjuntivitis bacterianas en perro suelen ser secundarias).

Los síntomas que podemos observar son: hiperemia conjuntival (ojo rojo), quemosis (edema conjuntival), exudado seroso (conjuntivitis alérgicas) o mucopurulento, legañas (conjuntivitis bacterianas), dolor, blefarospasmo (ojo cerrado), prurito, folículos conjuntivales (conjuntivitis folicular).

El diagnóstico puede incluir: inspección ocular mediante oftalmoscopio directo con inspección cuidadosa de los anexos, Test de Schirmmer (medimos la cantidad de lágrima producida), Test de Fluoresceína (evaluamos la presentacia/ausencia de úlceras corneales, medición de la presión intraocular…además pueden ser necesarios: citología conjuntival, cultivo y antibiograma, biopsia conjuntival, PCR….

El tratamiento dependerá del origen de la conjutivitis:

  • Conjuntivitis bacteriana/infecciosa: limpieza con suero salino fisiológico y antibioterapia tópica (colirio/crema), en casos graves también antibioterapia sistémica. Si no hay úlceras se puede valorar añadir también antiinflamatorio tópico (AINE o corticoide).
  • Conjuntivitis folicular: corticoterapia tópica, a veces es necesario añadir corticoides sistémicos o incluso infiltrasiones subconjuntivales de corticoides, raspado de los folículos conjuntivales (cara bulbar de la membrana nictitante) a veces es necesario mantener un tiempo un tratamiento tópico con ciclosporina.
  • Si además de conjuntivitis aparece uveítis (inflamación de la úvea: iris, cuerpo ciliar y coroides) habrá que añadir además algún ciclopléjico y antiinflamatorios.
  • Además siempre habrá que tratar la enfermedad concomitante sea local o sistémica (QCS, leishmania, moquillo…)

Esta guía es orientativa y no sustituye una visita al veterinario.

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